sábado, 7 de abril de 2018

Borradores sin pizarras

Big Little Lies

De cuando trato de comprometerme conmigo misma pero termino procrastinando toda acción voluntariamente constructiva como escribir huevadas en un puto blog.

jueves, 1 de marzo de 2018

Białołęka

Host Family
La verdad es que siento que gané la lotería con esta gente: Marek, Agnieszka, Julek & Jendrek S.
El primer encuentro fue el sábado 17 de feb. Marek y Julek fueron a buscarme al hostel. Yo estaba súper nerviosa, era una de las últimas personas que quedaban. Una qvez que me empezaba a sentir cómoda con el entorno... ¡SWAP! Nueva gente, nuevo lugar, nuevas reglas. Pero, inesperadamente, todo resultó fácil y fluído.
La prueba de fuego fue el primer viaje en auto desde el hostel hasta la casa. Las primeras impresiones fueron buenas. Ellos simpáticos y muy easygoing - especialmente Julek, que me sorprendió con su simpatía inversamente proporcional a su pubertad. Pensé que la llegada a él (el trato) iba a ser mucho más difícil. Yo, por mi parte, traté de relajar lo más posible (cuac) Hablamos de mi llegada, mis impresiones... Recuerdo ver al Old Town a la pasada y mi primer encuentro con el Wisła.

A medida que nos alejábamos de la ciudad el paisaje se iba haciendo cada vez más crudo e impersonal. Pero de repente, a pesar del frío, todo comenzó a resultarme extrañamente familiar. Los bosques desolados resurgieron, y de a poco también fueron descubriéndose las casas residenciales. Era mi querido Vinelli, pero en Polonia. Era cosa de cuento: casas muy pintorescas, rodeadas de cercos, cubiertas de nieve, con humo saliendo de las chimeneas - resabios de una grandiosa primavera.
(Me acordé de García Márquez, puaj)

Finalmente llegamos. Una casa grande, aunque modesta. Me preguntaba quién iba a estar esperando, de qué manera, con qué actitud. Con quién o qué me iba a econtrar puertas adentro. Hasta ahora la gente no había sido desagradable o "mala" o "fría", pero sí algo distante; en general, saben hacer notar el límite. Agnieszka me abrió la puerta. Yo venía con el prejuicio (¡maldito!) de que iba a ser una fancy bitch, y por el contrario, resultó ser una total Mamuschka (ya sé que es ruso) - una mujer cálida y amorosa desde el principio. Enseguida, Jendrek bajó a saludar. Un chiquito súper energético y simpático,notabalemente descarado, pero súper cordial. Y detalla no tan detalle: ¡Kola!, la mascota de la casa. Es una labrador retriever super amorosa, lo que me rogcijó el corazón - y que no va a ser tan duro no tener a Brownie cerca... o por lo menos voy a tener a un cuadrúpedo peludo para abrazar y calmar ansiedades emocionales de origen canino.

¡La casa era muy grande! Y muy cálida, por cierto. Un estilo rústico aunque clásico y hogareño, lleno de pequeños detalles y plantas que daban la pauta del corazón de Agnieszka: plantas de interior, flores secas, lucecitas tipo navideñas, móviles con copos de nieve y pajaritos, diferentes estilos y capaz de tela sobra la mesa, el sillón, Kola adentro... todo prometía calidez.

Resulté tener habitación propia. Súper cómoda y espaciosa, con un propio escritorio y closet. ¿Qué más puedo pedir? Piso de alto, vista al barrio... más que satisfecha.

En esta primera cena aprovechamos a ponernos al tanto. Hablar sobre básicos (familia, trabajo, voluntariado... agh, sí, y del clima también, qué paja) y de romper un poco el hielo. Aunque poco hacía falta: con Marek y su humor ni me doy cuenta que dejé Argentina.